Prepararlo todo no ha sido fácil. Nos hemos sacado las tarjetas, que te permiten entrar en todos los museos y en todo tipo de transportes, y gracias a eso, el viaje ha sido fenómeno.
El primer museo ha sido el de Van Gogh, casi por unanimidad. Nos ha gustado muchísimo. Macarena se ha comprado un paraguas chulísimo de "la noche estrellada".
Luego fuimos al Rijksmuseum que también nos gustó muchísimo. A mí, me fascinó encontrar tres cuadros de Miró muy bien explicados, con sus correspondientes copias de 1670. Creo que a los niños les ha quedado claro que Miró era un genio. Me encanta como explican las cosas en los museos de aquí.
Luego nos fuimos a cenar (recordad: aquí cenamos a las 5:30) a una placita con actuaciones callejeras. Muy divertido. Continuaremos contando. Amsterdam merece la pena que tenga varias entradas.
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